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miércoles, 19 de diciembre de 2018

La verdad frente a los bulos sobre la inmigración.

Hasta hace unas semanas éramos uno de los pocos países de la Unión Europea que podía presumir de no tener al fascismo en sus instituciones parlamentarias, pero ha sido en Andalucía, en la tartessa y turdetana, en la Bética romana, en la visigoda y bizantina, en la almorávide y la almohade, en esta tierra que siempre fue de paso, de llegadas pero sobre todo de despedidas, donde el discurso identitario de la patria y la bandera ha calado entre un segmento de la población.


Son más guapos, son más jóvenes y han cambiado la parafernalia militar por el traje y la corbata, pero detrás de esta carcasa de aparente normalidad se esconden las mismas ideas reaccionarias que desangraron Europa durante la primera mitad del siglo XX. El odio al diferente es uno de los ejes centrales de su discurso y la xenofobia el remedio para todos los males de una población receptiva a los mensajes populistas.






sábado, 8 de diciembre de 2018

Chalecos amarillos.


El chaleco amarillo es el mono de trabajo del operario moderno, el nuevo proletario que se desplaza cada día por las carreteras suburbanas y provinciales. Es la bandera de los que se declaran apolíticos, y ni son ni quieren ser elegantes. Es el golpe en la mesa —lo más parecido al adoquín que lanzaban los estudiantes en Mayo del 68— de los que nunca ganan en el concurso de la mermada meritocracia republicana. Y es la manera que tienen los invisibles de hacerse visibles: la manera de los últimos de la clase de dar una lección a los primeros, la revuelta de la Francia no glamurosa.









jueves, 25 de octubre de 2018

Instrucciones maternas.

Mi madre dice que mujeres como yo
sin traza para labores hogareñas
nunca encontrarán marido
con corbata y mancuernillas.

Varias veces me ha dictado
instrucciones de cómo preparar atún a la vizcaína,
cómo quitarle el sarro al inodoro;
también me recuerda
que levante mi cabello después de la ducha.

Una y otra vez, insiste en hacerme a su forma;
soy el molde en que amasa sus virtudes.
Pero yo demoro el proceso,
dejo secar las pequeñas plantas
que compro para adornar mi departamento,
recojo un mes después los abrigos que dejo en la
tintorería;
pago el gas en días extemporáneos
y pocas veces como ensalada.
Porque es muy probable que no tenga un marido
que acuda con puntualidad a las liturgias del domingo.
Porque las mujeres como yo, se casan con sombras
y polvo que se consuela entre los libros,
porque no sé tejer bufandas,
ni rebanar pimientos
y hasta hace un día aprendí a usar la lavadora.



Zel Cabrera



sábado, 20 de octubre de 2018

jueves, 13 de septiembre de 2018

lunes, 10 de septiembre de 2018

Happiness.

 Es urgente que empecemos a concebir la felicidad como un proyecto colectivo, y no como un proyecto individualista basado en la exclusión de los desposeídos, en la explotación, en el latrocinio y la barbarie. felicidad no es “poder mirar a otros por encima del hombro, desde lo alto de ásperos privilegios” como lo promueve el aparato cultural del capitalismo; felicidad es abrazo en solidaridad, creatividad para el bien común, lucha internacionalista para liberarse de los que hoy gangrenan el mundo para capitalizar, lucha por florecer el pan para todos y todas, para florecer una cultura que emancipe en vez de someter.

Cecilia Zamudio








sábado, 8 de septiembre de 2018

viernes, 10 de agosto de 2018

Gloria Steinem.

Todavía me hace falta escuchar a un hombre pedir consejo sobre cómo combinar el matrimonio y una carrera.

Gloria Steinem




jueves, 18 de enero de 2018

lunes, 1 de enero de 2018

sábado, 30 de diciembre de 2017

¡Huye!.

"Por un mundo donde seamos socialmente iguales, humanamente diferentes y totalmente libres."
Rosa Luxemburgo.
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Es el más guapo y el más borde y el más chulo, o a ti te lo parece. Pero, no sé, te resulta irresistible. Te provoca, te pone, te descoloca: lo mismo te dan ganas de mandarlo a la mierda que de comerle el cuello si lo tienes cerca. Un día va y se fija en ti y no das crédito a tu suerte, o a tu condena. Al principio te haces la dura, la interesante, la inaccesible, no vaya a pensar que te tiene en el bote sin currárselo un poco, pero él se aplica, se engalla, pica debidamente piedra. Te persigue, te corteja, te conquista.
Te enamoras hasta las trancas, o crees estarlo. Te enganchas a su olor, a su piel, a su voz, a su sexo, te vuelve tarumba, aceptas sus reglas. Entonces, estás perdida. Los tuyos no comprenden que no veas que te chulea. No le entienden. Tú, sí. Tú le conoces. Sabes que después de montarte la gresca porque has mirado, o te has reído o has hablado con otro, te llora, te suplica, te dice que sin ti no es nadie y que si le dejas se suicida. También sabes que se enfada si no le contestas al microsegundo, pero que, a la mínima, te castiga con horas, días, semanas de silencio hasta que te aburres, le echas de menos, se te olvida por qué empezó la bronca, te echas la culpa, te entran desesperadas ganas del hombre del que te enamoraste, le buscas, le encuentras y empieza de nuevo la rueda.
Te prometiste no volver a caer, pero caes. Una vez y otra y otra. Sabes que no debes, conoces cada estación del calvario que te espera, pero no puedes hacer otra cosa. Intuyes que solo se quiere a sí mismo, que le interesas lo justo para cubrir sus carencias, que tiene infinita pena de su culo. Sabes que te anula, te roba la confianza, el amor propio, la alegría de estar viva. Sabes que puede robarte la vida. Siempre es así, no eres la primera ni la última ni la rara ni la única. No le vas a cambiar. Huye. Quien te ama no te esclaviza. Sal antes de oír la primera vez que eres patética, patosa, una puta inútil. Corre. Déjalo. Ya. Ahora.

Luz Sánchez Mellado.


lunes, 25 de diciembre de 2017

25D.

La Navidad era una especie de monstruo, había emborrachado a la ciudad, arrastraba a hombres y mujeres en su espiral, les hacía a todos felices.

Dino Buzzati


sábado, 25 de noviembre de 2017

25N.

El 25 de noviembre de 1960 Trujillo mandó asesinar a las hermanas Mirabal. En 1999, la ONU se sumó a la jornada reivindicativa y declaró cada 25 de noviembre Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer.
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En un mundo paralelo, cuando me preguntan qué espero de la vida, respondo que una casa en las montañas. De tamaño promedio, fachada rústica, con chimenea y libros por doquier.
También respondo que espero habitarla con alguien. Bajar al mercadito, disfrutar del olor que expide el pan caliente y aprender a hacer el desayuno. Escuchar las historias que cuentan los abuelos. Trabajar duro pero sin consumirme. Escribir, pintar con acuarelas, hacer el amor a las seis de la tarde. Compartir las cervezas (y también el silencio mientras cada quien se dedica a lo suyo).
Vivir al compas de “ So Long, Marianne…. .Esa vieja canción de los años sesenta. Sin embargo, en esta realidad, cuando me preguntan qué espero de la vida, lo único que pienso es “yo solamente espero que no me la arrebaten"…


Estefania Mitre


miércoles, 18 de octubre de 2017

Futuro.

Al explotar el presente, estamos reduciendo nuestro futuro.


domingo, 15 de octubre de 2017

miércoles, 27 de septiembre de 2017

miércoles, 20 de septiembre de 2017

Nunca.

Nunca. Nunca te puso la mano encima.
Nunca te puso la mano encima, pero solamente había pasado un mes, y el amor se convirtió en infierno.
Nunca te puso la mano encima, pero pronto te convertiste en un objeto que podía usar y desechar cuando deseara.
Nunca te puso la mano encima, pero decir basta tenía consecuencias.
Nunca te puso la mano encima, pero si decidías ponerle fin, eras una imbécil, una estúpida, una gorda…
Nunca te puso la mano encima, pero si no era él, no iba a ser nadie, ¿quién te va a querer a ti?
Nunca te puso la mano encima, pero si no estaba él en tu vida, no estaría nadie, ya se encargaría él de eso.
Nunca te puso la mano encima, pero silencio tus gritos de socorro.
Nunca te puso la mano encima, pero si le cuentas algo a alguien eres una niñata de papá.
Nunca te puso la mano encima, pero al verte llorar de dolor una sonrisa se dibujaba en su rostro.
Nunca te puso la mano encima, y como nunca lo hizo, tú le perdonabas.
Nunca te puso la mano encima, porque de repente, ya no eras imbécil, ni estúpida, ni gorda, ni una niñata de papá. Eras su vida, su amor, su todo.
Nunca te puso la mano encima. Pero durante años te creíste imbécil, estúpida, gorda, sin derecho al amor, sin derecho a la amistad, una niñata de papá.
Nunca te puso la mano encima, pero cada palabra, cada desprecio, cada amenaza, era un puñetazo directo a tu corazón.
Nunca te puso la mano encima, pero, poco a poco, te mató.
Nunca, nunca, nunca.
Nunca permitas ser un objeto, eres un ser humano.
Nunca calles un “basta”, mereces una vida mejor.
Nunca dejes de sentirte digna y merecedora de amor.
Nunca vas a estar sola, tu gente sigue a tu lado.
Nunca temas pedir ayuda, eres fuerte y valiente por ello, te van a ayudar.
Nunca perdones a quien nunca te amó, pues seguirá sin amarte.
Nunca olvides lo que vales, lo que mereces. Nunca olvides tus derechos. Nunca olvides tu dignidad. Nunca te rindas. Nunca calles. Nunca dejes de amarte.
Violencia contra ti, nunca.
Marta Ramón


domingo, 3 de septiembre de 2017

Pobreza.

LA POBREZA NUNCA SE VE. Se esconde bajo un amargo pañuelo de impotencia, vergüenza y miedo. Qué dirán, qué pensarán, qué será de nuestra vida. Desde el barco nunca se ve a quienes caen al agua sin saber nadar, pero están ahí. Siguen hundiéndose hacia el fondo. Podremos desviar la vista al horizonte, hacer como que no los vimos, arriar las velas y dejarlos allí. Pero sus ojos desesperados seguirán bajo el agua, esperando la mano que nunca quisimos darles.
LA POBREZA NO SE PUEDE VER. Hemos creído erróneamente que son pobres el mendigo o quien muere de hambre en un campo de refugiados. Pero es que ellos dejaron de ser pobres, desgraciadamente, ni siquiera llegan a eso. Es que ya no tienen NADA. Comparar nuestra situación con la de ellos además de inútil e insensible, sólo sirve para invisibilizar aún más a quienes aquí lo sufren. Y es, además, el juego más antiguo y utilizado por los amos del mundo para que la gente no se cuestione su falta de derechos: “No te quejes por cobrar 600€ echando 10 horas, piensa en los que no tienen trabajo”. “Si no puedes pagar la luz no te quejes, piensa en quienes nunca tienen”. “Esclavo, no te quejes tanto por un latigazo. Mira a quienes les dan 10”. Es una discusión fácil, artificial, ganada de antemano. Siempre va a haber gente que esté peor que nosotros. Así, mirando siempre hacia abajo conseguirán su objetivo: Que nunca miremos hacia arriba.
La pobreza habita en esa vieja casa donde una pareja de ancianos con 600€ de paga, aloja y alimenta a una familia de 7. Se oculta bajo el polvo de esos cajones de la tienda, con cientos de currículos de jóvenes universitarios cuya última frase era “trabajar de lo que sea”. Ese mismo chándal viejo y sucio del niño que se sienta en clase al lado de tu hija. Esas gafas que necesito pero que no me puedo comprar. Los niños mojándose en la parada del autobús escolar sin marquesinas, o esperando un comedor para su colegio. El invierno con paño de estufa sin estufa. Ese hombre alcoholizado en la esquina del barrio, que trata de vender una caja de chocos sorteándola con la baraja de cartas, para seguir tragando con vino el dolor de la pescadería que perdió. El bocadillo de mortadela de la marca más barata que haya. Póngame 10€ de gasolina para el coche. Señor, una moneda por favor. SE TRASPASA. OFERTAS POR LIQUIDACIÓN. Abuelo, ¿has cobrado ya? Dicen que mañana van a echar a dos más en la empresa. Hija, ¿hace frío allí en Berlín? Abrígate.
Y luego, la economía sumergida. La historia legendaria del que cobra el paro con un Mercedes, o el que se hizo millonario haciendo chapuces sin declarar, suele estar entre los grandes éxitos del cuñadismo radical. El argumento irrebatible que hará aflorar la riqueza consiste en confiscarle la caja de chocos al que la vende con la baraja. “El defraudador de la baraja” lo titularán con foto a todo color en los Diarios. Pero eso, queridos e ilustres jueces de la hacienda pública, no es hacer “aflorar la riqueza sumergida”, sino más bien la “pobreza sumergida”. La riqueza que de verdad se evade no está en el camarero que curra 10 horas con sólo 4 en la nómina, sino en el trepa que le contrata sin seguro. El dinero no lo tiñe de negro quien lo cobra, sino quien lo paga. No conozco a nadie que diga ser feliz trabajando sin asegurar ni poder cotizar. Pero, desgraciadamente, es lo que hay. Con 400 Euros de paro, hijos, hipoteca, luz, agua e IBI, quienes pillan 200 o 300€ de donde pueden, antes que evasores son SUPERVIVIENTES. Y que conste que odio y condeno el fraude fiscal. Pero en la cola de los defraudadores espero ver el último al de la caja de chocos, y encabezándola, a todos esos españoles muy españoles, que tributan en Islas Caimán o en Gibraltar para negarle la pasta que les sobra, a la Sanidad y la Educación que mata la pobreza de sus compatriotas.
El consumismo ha conseguido perpetuar un ficticio estado de bienestar, que no se basa en derechos y servicios sociales como antaño, sino en la ley del mercado y de la selva, donde la banca siempre gana y nunca pierde. Una droga blanda que ha calado hasta el punto de hacer creer a la gente, que ir a supermercados, abarrotar tiendas de ropa o comprar móviles con cámara era el indicador más fiable de nuestra riqueza. La clase media.
LA POBREZA NO SE QUIERE VER. Avergüenza no sólo a sus espectadores a salvo, sino a sus incautas y potenciales víctimas. Pocos aceptan que un día pueden ser pobres. La mayoria, no es consciente si quiera de que lo es. Se oculta a la sombra de un sistema que la convirtió en una visión desagradable para quienes creyeron no padecerla. “Limpia Madrid”, grafiteaban en la pared los NeoFascistas en aquel Madrid de los 90 cuando quemaban mendigos en plena calle. Como en el genial “Plácido” de Berlanga: vistan mejor a esos pobres, por favor, que quedan fatal en el encuadre a cámara. Ensuciarán las maravillosas puestas de sol y robarán plano a esos deliciosos langostinos de Sanlúcar que muy pocos sanluqueños pueden permitirse comprar. Más arena para tapar los aliviaderos y más limpieza en las calles del centro para que salgan relucientes en Facebook y en Youtube.
Da igual, no se limpien las gafas para buscarla por la calle ahora. Dejen de torturar las estadísticas y de contar el cuento de su vecino, el que va al INEM en un Audi A6. No servirá de nada que se operen de cataratas, que se pongan lentillas o usen telescopios o microscopios.


La pobreza no se ve con los ojos, sino con el corazón.

Francisco Oliva.



domingo, 20 de agosto de 2017

Algo que aprender.

Cuando la sinrazón y la adversidad golpean a las buenas personas, entonces el mundo pierde su rima y la vida su lógica.
Más allá de algún hecho aislado, el compromiso se está cumpliendo dando forma a un civismo excepcional que también se ve en las calles: los vecinos de Barcelona ofrecen alojamiento a quien lo necesite, el trasporte es gratuito y los comercios también añaden su granito de arena. Es en estas situaciones cuando nos damos cuenta de que a pesar del caos, la tragedia y el horror, los actos de altruismo son los que nos dignifican. Aquellos que nos demuestran que, más allá de lo que podamos pensar, nuestro mundo está habitado en su mayoría por buenas personas.
El doctor Jeff Greenberg, psicólogo de la Universidad de Arizona, nos cuenta que tras un acto terrorista de esta índole las personas ponemos en marcha mecanismos culturales de subsistencia.
Pocos momentos nos hacen sentirnos tan frágiles y vulnerables como estos eventos. Nada puede ser tan devastador como descubrir que nuestra sensación de seguridad es falsa y de que el terrorismo tan indiscriminado como impredecible. Que mañana es allí y hoy nos roza la piel.
Sin embargo, en estos contextos, lejos de alimentar la rabia o el deseo de venganza, acontece algo muy llamativo entre la población. Aumenta el sentido de comunidad y se busca por encima de todo reconstruir esa estabilidad que va más allá del simple hecho de levantar un edificio derruido o una calle destrozada. Una sociedad que sigue creyendo en la paz y en el respeto. Gente que a pesar de haber sido herida por la maldad más abyecta, necesita seguir confiando en la bondad del ser humano.
Valeria Sabater



viernes, 18 de agosto de 2017

17A.

El terror sólo podrá combatirse yendo a las raíces del mismo. Hace falta más inteligencia que armamento, y más inversión en desarrollo que en muros y alambradas; hacer frente a toda suerte de gérmen de odio colectivo.