martes, 22 de julio de 2014

Insiste, vencedora.

La poesía y el poeta según Octavio Paz



 El poeta, el escritor, es el olmo que sí da peras

Un autor no leído es un autor víctima de la peor censura: la de la indiferencia. Es una censura más efectiva que la del índice eclesiástico

 Golpean mis pechos tus fantasmas, despiertas a mi tacto, hielas mi frente, abres mis ojos (La poesía)
La concepción de la poesía como magia implica una estética activa; quiero decir que el arte deja de ser exclusivamente representación y contemplación: también es intervención sobre la realidad. Si el arte es un espejo del mundo, ese espejo es mágico: lo cambia 

Cada poema es único. En cada obra late, con mayor o menor grado, toda la poesía. Cada lector busca algo en el poema. Y no es insólito que lo encuentre: Ya lo llevaba dentro.

Escribí poemas, no poesía, porque se puede discutir interminablemente sobre la segunda mientras que no es difícil convenir en el significado de la palabra poema: un objeto hecho de palabras, destinado a contener y secretar una substancia impalpable, reacia a las definiciones, llamada poesía 

Insiste, vencedora/ porque tan sólo existo porque existes, / y mi boca y mi lengua  se formaron / para decir tan sólo tu existencia. (Un poema de Paz dedicado a La poesía)


Robert Motherwell (24 de enero de 1915 – 16 de julio de 1991)


lunes, 21 de julio de 2014

Domingo de cine.

No puedes elegir si van a hacerte daño en este mundo, pero  puedes elegir  quién te lo hace



A pesar de que un milagro médico ha conseguido reducir su tumor y darle unos años más de vida, Hazel (Shailene Woodley) siempre se ha considerado una enferma terminal. Sin embargo, cuando Gus (Ansel Elgort) entra a formar parte del grupo de ayuda para enfermos de cáncer juvenil, la vida de Hazel se transforma por completo. 
(FILMAFFINITY)



domingo, 20 de julio de 2014

Sábado de cine.


La vida es una ocasión


Ivana Cornejo es una exitosa abogada. Desde hace 3 años está divorciada de Diego Bisoni, también abogado y socio del bufete que ambos comparten. Tras la pérdida de su celular, Ivana recibe la llamada de alguien que lo encontró, con intenciones de devolvérselo. Es León Godoy, un arquitecto de gran renombre con una personalidad arrolladora: simpático, galante, carismático... y también divorciado. En la charla telefónica que mantienen se establece mucha empatía y ambos sienten un inmediato interés. Durante esa misma charla quedan encontrarse al día siguiente para devolverse el celular. Ivana es la primera en llegar y León llega unos minutos más tarde. Cuando lo ve queda perpleja, León es todo lo que ella percibió, pero mide 1,35 m. Es el hombre perfecto, pero... demasiado bajo. A partir de ese encuentro, Ivana buscará superar esos 45 cm que le faltan al hombre de su vida. Así se enfrentará a las convicciones de una sociedad implacable y a sus propios prejuicios, que exigen a los hombres el éxito económico, profesional y esos ineludibles 180 centímetros de altura. 

(FILMAFFINITY)


sábado, 19 de julio de 2014

Cosas necesarias


COSAS NECESARIAS

        A ti, desconocida tan cercana,
        porque no leerás este poema

La nieve y el café,
porque lo cotidiano es caprichoso
y se nutre de roces que suscitan
el parpadeo de la evocación.

Las plumas de escribir
con tinta azul,
un color prestigiado
que deja sobre el folio
olor a cielo
y el tacto de la espuma en bajamar.

Las gafas que contemplan el pasado;
(mis gafas nunca miran el futuro
por miedo a la presbicia).

El cuaderno de apuntes,
por si acaso el poema
asoma inesperado.

Y, anclada en tierra firme,
cualquier calle
con una dirección irreductible
que me lleve ante ti.


José Luis Morante


viernes, 18 de julio de 2014

Hibridizacao

Las calles y viviendas de Brasil han sido un reto arquitectónico en los tiempos modernos. Su creciente población demanda y exige más y mejores espacios públicos, los cuales desafortunadamente no son fáciles de hacer realidad. Ante dicha carencia, diversos grupos artísticos así como los mismos ciudadanos, han tratado de inventar nuevas formas de compartir y ampliar sus espacios. Esa es la idea que el grupo de arquitectos MoCo Loco impulsa, para así traspasar los espacios privados de las casas hacia el terreno de las calles. 

Bajo el título de “Hibridación”, el grupo trata de rejuvenecer las avenidas y callejuelas descuidadas y olvidadas de la ciudad Salvador de Bahía, mediante la instauración de museos, negocios y salas de estar al aire libre. Con ello, el cuerpo urbano se transforma en un lugar llamativo para hospedarse, leer, jugar, tomar el sol, descansar y en otras palabras, vivir.







Los visitantes pueden acercarse al conflicto, a las narrativas en torno a estas personas, y contribuir a la discusión sobre el delicado equilibrio entre lo público y privado, fomentando una mayor participación de la población sobre el uso previsto de estos espacios.


jueves, 17 de julio de 2014

No confíes en nadie.



"Estamos constantemente transformando los hechos, rescribiendo nuestro pasado para facilitarnos las cosas, para que encajen en nuestra versión preferida de los acontecimientos. Lo hacemos de forma automática. Nos inventamos recuerdos sin pensarlo siquiera. Si nos decimos suficientes veces que algo sucedió, acabamos creyéndolo y al final hasta podemos recordarlo"


Se deja leer, engancha, entretiene y es por ello otra de esas novelas perfectas para la playa. ¿Algún pero? lo similar que es a todas las historias del estilo que han proliferado ultimamente...



La habitación me resulta extraña. Desconocida. No sé dónde estoy ni cómo he llegado hasta aquí. No sé cómo voy a volver a casa...
 
Christine sufre las secuelas de un terrible accidente: solo logra retener recuerdos durante un día. Vive atrapada en una existencia en la que se despierta cada mañana creyendo que es joven y con el futuro por delante, para descubrir después que es una mujer de cincuenta años, casada y con una vida más que hecha.
 
Este es el angustioso mapa de los intentos de Christine por lograr que todo lo que la rodea cobre sentido. Cada día aprende que ha estado viendo a un psicólogo que está ayudándola a recuperar la memoria y que, siguiendo sus sugerencias, ha estado escribiendo un diario para documentar sus recuerdos.  Pero poco a poco va dándose cuenta de que algo en la imagen que va formando de su vida no termina de cuadrar, hay algo que no encaja en el rompecabezas.
 

miércoles, 16 de julio de 2014

La idiotez culpable


LA IDIOTEZ CULPABLE


Comoquiera que no se trata de una cualidad electiva, la idiotez puede tener su lado digno si no rebasa el ámbito de lo privado y se limita a ser una guía –tan incierta como cualquier otra- para bandearse por el mundo. El problema viene cuando la idiotez privada acaba teniendo repercusiones públicas, ya que entonces deja de ser inocua e inocente para convertirse en culpable y peligrosa.


            La historia nos ofrece ejemplos de grandes idiotas que se han visto beneficiados por un aura del heroísmo, de la santidad e incluso de la inteligencia: quienes aspiraron a ser emperadores, quienes aspiraron a ser redentores de la humanidad o quienes pusieron sus conocimientos científicos al servicio de la destrucción, por no señalar a nadie en concreto. La idiotez sabe disfrazarse de grandeza, ya que para eso es idiota.


            Se puede ser idiota de muchas maneras, aunque casi todas resultan infalibles. Hace unos días, sin ir más lejos, un alcalde recibió por la mañana una comunicación de los bomberos en la que le prohibían, por el riesgo extremo de incendio, la quema de castillos de fuegos artificiales, aunque por la noche el alcaldillo valiente, en vista de que “en ese momento el viento paró un poco”, decidió no privar de diversión a sus vecinos, con el resultado de que salió ardiendo la ladera urbanizada de una montaña y la fiesta resultó inmejorable, en especial para los vecinos que vieron avanzar las llamas hacia su vivienda. ¿Un pirómano? No, lo otro. ¿Ha dimitido? No, se ha explicado: lo del viento.


Hace también unos días, un expresidente de gobierno se lamentó de no haber subido el salario mínimo cuando estaba en el poder, cabe suponer que porque se lo impedía el ejercicio de su poder o porque no se le ocurrió en aquel momento, ya que las ocurrencias no están sujetas al rigor de los calendarios. Y ahí asistimos al espectáculo moral de la exculpación retrospectiva, que no resulta menos incendiario que el de los castillos de fuegos artificiales: te lamentas de lo que no hiciste y es ya como si lo hubieras hecho.


Dicen que la mayor lacra de la clase política es la corrupción. No estoy seguro: su mayor problema puede ser la idiotez, dicho sea sin ánimo de ofender a nadie. En vista de lo cual, habría que considerar la opción de tipificar la idiotez de los políticos como delito, con una pena caritativa de simple inhabilitación, que al fin y al cabo sería una pena reparadora: inhabilitar al que estaba inhabilitado de antemano para ejercer una tarea a favor de lo público, de modo que pudiera seguir ejerciendo su idiotez en privado, sin molestar a nadie, sin idiotizar la realidad común, sin quemar montes y sin exculpaciones escandalosamente inculpatorias. “Se le condena a usted a una inhabilitación vitalicia por idiota”. Aunque nunca faltaría el idiota que fuese tan idiota como para recurrir la sentencia.

Felipe Benítez Reyes