jueves, 14 de septiembre de 2017

miércoles, 13 de septiembre de 2017

Sencillez.

En verdad, la felicidad arraiga en la sencillez. La tendencia al exceso en el pensamiento y en la acción disminuye la felicidad. El exceso nubla los valores básicos.

Brian Weiss




martes, 12 de septiembre de 2017

La Volátil!.


Agustina Guerrero

lunes, 11 de septiembre de 2017

Con mi permiso.

Me permito vivir como quiera
porque esto, la vida,
es lo único realmente mío.
Me permito por tanto
tropezar las veces que sea necesario
y también vaguear,
tumbarme al sol y dejar que pase el tiempo
sin que nada pase.
Me permito también
adelgazar y engordar a mi antojo
puesto que este cuerpo es mío
y darle placer sin reproches.
Me permito amar y que me amen
sin ridículos límites
que edulcoran al amor
e intentar
aceptar el fin con valentía
sin miserables reproches,
pero si llegado el momento
me falla la entereza,
me permito convertirme en escarabajo
durante un tiempo determinado.
Me permito cambiar de opinión
sin sentirme culpable
ya que nada es estático.
Me permito además,
permanecer en la confusión del ser
en la intriga de las sombras
en esta interrogación constante.
Me lo permito
porque ya me cansé,
de apuñalarme a cada instante.


Sara Zapata.


domingo, 10 de septiembre de 2017

El peor error.

Hace cientos de años, Benjamín Franklin compartió con el mundo el secreto de su éxito. Dijo: no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy. Este es el hombre que descubrió la electricidad. ¿Crees que la gente escucharía lo que él dijo? No sé por qué posponemos las cosas, pero si tuviera que adivinarlo, diría que tiene mucho que ver con el miedo. Miedo a fracasar, miedo al rechazo, a veces el miedo viene solo de tomar una decisión, porque, ¿qué pasa si estás equivocado? ¿Qué pasa si estás cometiendo un error que no puedes deshacer? El pájaro atrapa al gusano. Más vale prevenir que curar. El que duda pierde. No podemos pretender que no nos lo han dicho. Hemos escuchado todos los proverbios, hemos escuchado a los filósofos, hemos escuchado a nuestros abuelos hablar del tiempo perdido, hemos escuchado a los malditos poetas urgiéndonos a vivir el momento. Todavía a veces tenemos que mirar por nosotros mismos. Tenemos que cometer nuestros errores. Tenemos que aprender nuestras lecciones. Tenemos que barrer las posibilidades de hoy bajo la alfombra del mañana. Hasta que entendamos lo que Benjamín Franklin quería decir realmente. Que saber es mejor saber que preguntar, que despertarse es mejor que dormir, y que incluso el peor error, incluso el peor, le da una paliza a no intentarlo.

Anatomía de Grey




sábado, 9 de septiembre de 2017

Haiku.

“Noche corta de verano: / entre los juncos, fluyendo, / la espuma de los cangrejos”.
El haiku de Yosa Buson, autoproclamado él mismo discípulo de Matsuo Bashô pese a que no llegó a conocerlo y tenido por algunos como mejor escritor de haikus que su maestro, que además ilustraba con delicadas pinturas, pues era también pintor, es un ejemplo glorioso de cómo el vacío poético, esa nada existencial que desafía a la vanidad de los hombres, puede lograr los dos objetivos que la poesía persigue y en particular el haiku, la brevísima composición japonesa de solo tres versos y 17 mantras o sílabas en total: la belleza y la emoción. No se necesita más para describir la tranquilidad y la paz de una noche de verano a la que el lector se ve transportado, mecido como los juncos del haiku por las palabras del poeta.

El haiku es una emoción pero también el asombro de descubrir que no se necesita mucho para trasmitir el máximo, que en ocasiones, como en el haiku de Yosa Buson, coincide con el vacío, con el silencio profundo de una corriente bajo una noche de verano con cangrejos deslizándose entre los juncos inmóviles. No hay que ir tan lejos para sentir ese mismo asombro ni la emoción que se experimenta al paladear los versos de un verdadero poeta: “Estos días azules y este sol de la infancia”, fue el último que escribió Antonio Machado en su exilio francés de Collioure y que quienes lo enterraron encontraron en el bolsillo de su chaqueta escrito a lápiz en un papel. ¿Se puede decir más con menos?
El verano es un haiku que pasa volando. Como la poesía, no necesita de grandes sucesos para discurrir, al revés: se desliza más rápido cuando más vacío, más repetido y lleno de tranquilidad. Como los haikus, las vacaciones son tiempos de suspensión, vacíos en el calendario que apenas dejan notas en las agendas más allá de una comida, un paisaje o el recuerdo de una noche pero que nos acompañarán ya siempre precisamente por su intemporalidad. Haiku significa corte, enfrentamiento entre dos ideas que vienen a ser la misma y entre las que se interpone otra, como las vacaciones hacen con nuestro tiempo presente. Por eso —y por su brevedad— hay que aprovecharlas, no porque nos lo diga la industria del ocio, que ignora conscientemente, puesto que vive de ello, que aprovechar el tiempo no significa llenarlo de obligaciones y citas; al revés: aprovechar el tiempo consiste en dejarlo fluir libremente, como los cangrejos del haiku de Yosa Buson, y con él nuestros pensamientos. “Un año más ha pasado / Una sombra de viajero en mi cabeza / Sandalias de paja a mis pies”, escribió su maestro Matsuo Bashô.
Julio Llamazares.


viernes, 8 de septiembre de 2017

Lo que sale.

El arte es lo que dejas salir.

Andy Warhol.