miércoles, 14 de junio de 2017

Letters of note.

El 30 de marzo de 1973 un hombre envió una carta al escritor E. B. White diciéndole que había perdido la fe en la humanidad. White, que era una persona positiva, siempre creyó que un escritor tenía la responsabilidad de ser todo lo bueno que pudiera en su arte y no interpretar la vida solamente sino darle forma, y que también tenía el deber de dar esperanza a los demás. Por este motivo, esta fue su respuesta al Sr. Nadeau:


Estimado Sr. Nadeau:
Mientras exista un hombre honesto, mientras haya una mujer compasiva, la posibilidad de contagio seguirá viva y el panorama no será desolador. En los malos tiempos, nos queda la esperanza. Me levantaré el domingo por la mañana y daré cuerda al reloj, como una contribución al orden y a la constancia.
Los marineros tienen una expresión sobre el tiempo, dicen: el tiempo es un gran engañador. Supongo que lo mismo puede decirse de nuestra sociedad humana. Las cosas pueden parecer oscuras, pero de pronto aparece una abertura entre las nubes y todo cambia, a veces repentinamente. Es bastante obvio que la raza humana ha convertido la vida en este planeta en un gran caos. Pero, como pueblo, probablemente guardamos semillas de bondad que han sido almacenadas durante mucho tiempo, esperando a brotar cuando se den las condiciones adecuadas. La curiosidad del hombre, su persistencia, su inventiva y su habilidad han acabado provocándole serios problemas. Sólo cabe esperar que esos mismos rasgos le permitirán encontrar el camino para salir de ellos.
Aférrese a su sombrero. Aférrese a su esperanza. Y dé cuerda al reloj, pues mañana será otro día.
Atentamente,
E. B. White (Letters of note)



martes, 13 de junio de 2017

Trazado Urbanístico.

Como cualquier ciudad
nosotros también escondemos
turbios itinerarios, edificios ruinosos,
oscuras callejuelas de rencor o deseo,
arrabales de miedo o parques para el amor,
rincones en penumbra donde ocultar secretos,
plazas que nunca visitamos
y aburridos museos donde exponer recuerdos
que a nadie le interesan.
A nosotros
también nos habitan ciudadanos terribles:
funcionarios del tedio,
mensajeros en moto llevándose muy lejos
el paquetito – primoroso y con lazo –
de los remordimientos.
Viajeros que cruzan
con sus maletas camino de otros cuerpos
y sobre todo
transeúntes ajenos a nuestra propia voluntad,
incívicos y tercos;
tienen nombres ridículos
como los sentimientos amor, rencor o miedo
y especulan – como vulgares comerciantes –
con el precio
por metro cuadrado de nuestro corazón.

Silvia Ugidos.




lunes, 12 de junio de 2017

Del hombre afortunado.

Me cuento entre los hombres con fortuna.
Amo el lento caer de las palabras
y el cúmulo previsto de mi ruina,
los días en que puedo pasear
contigo de la mano,
las fuentes que reflejan el invierno,
las tarjetas postales con poema,
el beso a media tarde que decide
que se queda a dormir, el pan caliente,
la escalera que lleva a tus abrazos,
el agua en la que nieva algunas veces,
los espejos profundos
y todos sus secretos.
Amo ser clandestino y que el mundo viva fuera,
las miradas fugaces, el embuste
que nos acoge, el fuego que alumbra nuestros labios.
Esos sueños en los que baila
lo que queremos ser con lo que somos.
¿Cómo no he de contarme entre los hombres
con fortuna, si vivo a tres paradas
del centro de tus ojos?

Pepe Viyuela.




domingo, 11 de junio de 2017

Bukowski.

“Toda esa gente. ¿Qué hace? ¿Qué piensa? Todos vamos a morir, todos nosotros, ¡menudo circo! Debería bastar con eso para que nos amáramos unos a otros, pero no es así. Nos aterrorizan y aplastan las trivialidades, nos devora la nada”

 Charles Bukowski.
__



sábado, 10 de junio de 2017

viernes, 9 de junio de 2017

Nada pueden.

Todo te lo pueden quitar,
menos el júbilo incesante
que nace dentro de ti.
Todo te lo pueden romper,
menos el infinito gozo
inaccesible a las palabras.
Si no te quitan la dicha,
no te han robado nada.
Si no pueden aniquilar
tu más pura alegría verdadera,
es que nada pueden contra ti,
nada, absolutamente nada.
_________
Manuel Lombardo.




jueves, 8 de junio de 2017

Candela.


“El nombre es un término que te identifica, pero que no te define. Tú defines a la palabra y le das significado. Será lo que reviva un recuerdo, una manía, un color, una historia, un beso.

Tenemos un nombre para que nada nos rompa aunque separen nuestras letras. No es sólo un sonido, es un lenguaje de complicidades, fotografías y cenizas. Lo que se le viene a la mente a otro cuando lo escucha. No nos hace, lo hacemos. Para que, al susurrarlo, alguien lo sienta y viva, para que a alguien le duela y muera.”
Leo romsog