domingo, 7 de mayo de 2017

Jamás.

Jamás el esfuerzo desayuda a la fortuna.

Fernando de Rojas





sábado, 6 de mayo de 2017

Soles.

Hay gente que son más sol que personas. En invierno te hacen compañía y te regalan te quieros de esos que te entibian el alma. Los he visto, hacer fogatas con sus manos y crear estrellas con su presencia. Yo sé que andan por ahí siendo simples, callados... tímidos en ocasiones, creando, construyendo haciéndote el tiempo más liviano. Te amarran a sus ojos, te iluminan los rincones y no puedes ser el mismo luego de ellos, luego de su coincidencia.
Los he visto, te hacen amanecer a media noche. Te abrazan, te abrazan fuerte y nunca te dejan ir, aunque se vayan. Se esconden en ti, te llenan, te desarman, te acompañan a esconderte en rincones inimaginables. Los he visto, juro que andan por ahí pasando sin pasar, andando de manera inadvertida pero en cuanto los miras.... todas tus cuevas y veredas se encienden. Caminan contigo... te esperan, y te ponen cielo en los pies si te da miedo andar. Te visten y desvisten. Te dedican silencios que al final se vuelven canción, te hacen melodía con los ruidos que tenías.
En medio de la penumbra más densa, aparecen. Te devuelven cosas que ni sabías que eran tuyas. Muestran el mapa y te dan una brújula... Los he visto por ahí haciendo milagros, provocando sonrisas, acariciando heridas y siempre dejando la puerta abierta. Te enredan viento en el pelo, saben de qué está hecha la noche y nunca se van sin antes hacerte temblar. Siempre amanece ( a deshora) cuando coincidimos con gente que son más sol que personas, que te iluminan con tan sólo existir.


M. Sierra Villanueva


viernes, 5 de mayo de 2017

Te perdono.

“Gobiérnate a ti mismo y serás libre de toda atadura. No dejes que el mundo, la sociedad, la gente, los medios, los estereotipos, la estupidez que nos agobia todos los días; gobierne sobre ti como lo hace sobre los otros. Más vale dudar que confiar en una verdad ajena. Ser uno mismo su propio caos.”
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“Te perdono sombra de mi mal esquiva y asumo mis propios tropiezos. Perdono al ser imperfecto que soy, a los vasos y ventanas rotas que deje en el camino. A las almas que corrompí y a las cicatrices que cause. Porque de no ser así no podría amar completamente a mi ser. Cada caída es una contemplación conmigo mismo y cada error es una revelación sobre algo que ignoro. Te perdono bestia maldita, ser incorrupto, mariposa negra, inventor inalcanzable…”

Joseph Kapone



jueves, 4 de mayo de 2017

La belleza.

Opino que lo que se llama belleza, reside únicamente en la sonrisa.

León Tolstoi



miércoles, 3 de mayo de 2017

Comparaciones.

“No tiene usted por qué compararse con los demás, y si la naturaleza le ha creado para murciélago no debe usted aspirar a ser avestruz. A veces se tiene usted por demasiado raro y se reprocha por seguir caminos distintos a los que sigue la mayoría. Deje usted eso. Contemple el fuego, contemple las nubes y en cuanto surjan los presagios y comiencen a sonar en su alma las voces, abandónese a ellas sin preguntarse antes si le conviene o le parece bien al señor profesor, a papá o a un buen dios cualquiera. Con eso no hace uno más que echarse a perder, tomar la acera burguesa y fosilizarse.”

Herman Hesse



martes, 2 de mayo de 2017

Todos somos culpables.

La amiga que sueña un marido que la mantenga.
El pibe que escribe las letras de cumbia y reggaeton de moda.

La madre que educa machitos y princesas.
El jefe que dice: “es que está en día femenino”
La compañera que te dice: “así no vas a conseguir novio”
La mamá que la viste sólo de rosa, porque es nena.
El papá que compra muñecas, cocinitas y lavarropas a la nena y pelotas y aviones y juegos de química al varón.
El novio que te revisa el teléfono y el facebook.
La mina que dice de otra mina que parece una puta con esa ropa.

La mamá que sueña un príncipe azul para yerno.
El papá que paga por sexo con nenas de la edad de su hija.
El novio que no coge con la novia por respeto, PERO sale de putas después de acompañarla a casa.
Los compañeros profesionales que en vez de escucharte lo que tenés para decir en la reunión, te piden que sirvas el café o hagas el mate.

La marca de detergente que sólo te habla a vos, mujer.
El médico que te hace cesárea sin necesidad.
La enfermera que te grita: bancátela, bien que te gustó hacerlo; o la que te ata a la camilla para parir.
El marido que te prohíbe trabajar, o el que te esconde los documentos y la plata o el que te controla los ingresos.

El que te obliga a hacer algo en la cama que no deseás y el que se fija sólo en su placer.
El que te dice: “ahora no me podés dejar así”
El que te humilla, el que te adjetiva, el que te menosprecia.
El que te caga a trompadas.
El que te aisla, te controla, te cela, te sigue.
El que me dijo el primer piropo grosero.
El que me tocó contra mi voluntad en todos los boliches, y hasta en el subte.

El que recibe un cheque más gordo sólo por tener pene, haciendo lo mismo que vos, MUJER, y se calla y se lo guarda en el bolsillo.
El pelotudo que pregunta “y el día del varón, eh?”
La mamá que obliga a la nena a levantar los platos sucios de sus hermanos varones.

El que te dice puta por haber estado con varios tipos, pero si el hace lo mismo es un fucking winner.
La que se burla de que no me pinto.
La que se burla de que vos no te depilás.
La que se burla de que no calzás tacones.
La que se ríe de que compro libros y no carteras.
El compañero que me mira las tetas.

Todos ELLOS reunidos frente al televisor preguntándose cómo puede ser
que asesinaron a otra mina.



Itatí Schvartzman




lunes, 1 de mayo de 2017

Paciencia.

Ya no tengo paciencia para ciertas cosas, no porque me haya vuelto arrogante, sino simplemente porque llegué a un punto en mi vida donde ya no quiero perder más tiempo con lo que me desagrada o me perjudica. No tengo paciencia para el cinismo, las críticas excesivas y exigencias de cualquier tipo. He perdido la voluntad de complacer a los que no me agradan, de amar a los que no me aman y de sonreír a los que no quieren sonreírme. Ya no gasto ni un solo minuto en los que mienten o quieren manipular. Decidí no lidiar más con la pretensión, la hipocresía, la deshonestidad y los elogios baratos. No tolero la erudición selectiva ni la arrogancia académica. No me adapto bien a los chismes populares. Odio los conflictos y las comparaciones. Yo creo en un mundo de opuestos y por eso evito a la gente con personalidad rígida e inflexible. En la amistad me desagrada la falta de lealtad y la traición. No me llevo nada bien con aquellos que no saben cómo dar un cumplido o dar unas palabras de aliento. Las exageraciones me aburren y tengo dificultad para aceptar a los que no les gustan los animales. Y por encima de todo, no tengo paciencia para ninguna persona que no merezca mi paciencia.


José Micard Teixeira