domingo, 29 de octubre de 2017

Una casa en un árbol.

Los mejores consejos son los que no se dan

y los besos más dulces siempre están por venir,

de manera que todo lo que sigue

son tan sólo palabras y puedes olvidarlas:



Una casa en un árbol no es imprescindible

para sentirse pájaro y volar libremente;

ni siquiera las alas resultan necesarias

para cruzar el cielo en busca de aventuras.



Basta cerrar los ojos

y cada amanecer es un salto al vacío.

La vida te saluda al abrir las ventanas.

Al comenzar un libro inauguras el mundo.



Que todas las estancias de tu casa

dispongan de la lumbre necesaria

para que no tropiecen aquellos corazones

que se acerquen con frío a tu refugio.



Si un día se hace leña todo lo construido

y llegas a sentir que está el futuro en llamas,

no confundas cenizas con escombros.

Atrévete a saltar descalza sobre el fuego.



Javier Bozalongo. 



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